A sus 8 años dejó de estudiar para ayudar a su madre. No creerás lo que hace por las noches


En estos tiempos los ciudadanos mexicanos sienten más miedo a los ¨guardianes del orden¨ (policías) que a los mismos delincuentes; el abuso del poder está a la orden del día y son cada vez más los policías que se aprovechan de su autoridad para cometer los actos más ruines y cobardes, desde vincularse con el crimen organizado o hasta simplemente sacar su enojo y frustración con cualquier persona que le pase por delante.

Pedrito tiene 8 años, vive en un pequeña ciudad llamada Pachuca de Soto en el centro de México, él es una víctima de la falta de oportunidades en México, quien encontró su vocación boleando zapatos todas las noches en la calle para ayudar a su mamá enferma y a sus dos hermanos menores, que fueron abandonados por su padre desde hace 2 años y lucha a diario por llevar unos cuantos pesos a su casa para poder comprar tortillas y algunas cosas para poder comer y sobrevivir día con día.


En poco tiempo se convirtió en el bolero favorito de muchas personas, por su carisma y la forma de platicar que no es normal en un niño de 8 años, sin embargo la desgracia siempre cae en los desprotegidos, los más vulnerables y que no tienen cómo defenderse, menos de las manos de un rufián, de alguien que supuestamente tiene que hacer cumplir las leyes y ayudar a los más indefensos.



Una noche cualquiera mientras Pedrito se instalaba en su lugar de trabajo, con su pequeño cajón de trabajo, su grasa, y unos cuantos trapos viejos para poder sacarle brillo a los zapatos, un oficial de policía le pidió que se quitara de ese lugar, el pequeño de la manera más respetuosa preguntaba la razón por la que tendría que quitarse de ahí si siempre trabajaba en ese lugar y nunca tuvo problema alguno, pero parece que una persona mayor y enferma de poder no podía dejar que alguien lo retara.

En medio de una absurda discusión con un pequeño de tan solo 8 años de edad, el oficial de policía lanzó el primer golpe sobre el rostro de Pedrito, quien no dudó en defenderse, la vida le ha puesto retos tan duros que no se dejaría ni de un policía, pero obviamente la fuerza no se comparaba, por lo que el policía siguió dándole puñetazos en su nariz, patadas en su cuerpo hasta dejarlo tendido en el suelo.


Los vecinos del lugar, al darse cuenta de lo que estaba pasando, empezaron a atacar al oficial que solamente huyó del lugar después de haber cometido el acto más cobarde en contra de un indefenso que únicamente buscaba ganarse unos cuantos pesos para llevar de comer a su hogar; sus hermanos y su mamá dependen de él, pero dentro de todo lo malo sobresalen las personas buenas, en apoyo a Pedrito le curaron sus heridas y todos con una gran necesidad le dieron de su dinero para que fuera a su casa en paz y descansara, y con lágrimas en sus ojos así lo hizo.

Todos pensaron que Pedrito no volvería a ese lugar después de la paliza que le dieron, pero él, siendo un guerrero y pensando siempre en su familia se presentó como cada anoche a las afueras de las mismas cantinas y restaurantes, sin miedo a volver a pasar por una situación similar, su familia lo vale y sabe que es más la gente buena en el mundo.



Recomendados


Artículo recomendado
BADABUN te recomienda